domingo, 23 de noviembre de 2014

Don Juan Tenorio "Terrorífico": Lo que en verdad sucedió.

PARTE II   ACTO II


ESCENA I (Parte final)


DON JUAN, CENTELLAS y AVELLANEDA sentados a la mesa, acompañados del sirviente de Don Juan, CIUTTI.

Don Juan ha invitado a Centellas y Avellaneda, así como al fallecido Comendador a una cena en su casa. En el momento del brindis en honor de Don Gonzalo.....


CENTELLAS: Brindemos a su memoria, y dejemos de pensar en él.

DON JUAN: Que así sea.

CENTELLAS: Brindemos.

AVELLANEDA Y DON JUAN: Brindemos.

CENTELLAS: Que Dios le dé su gloria.

DON JUAN: Aunque no creo que haya más gloria que esta mortal, brindaré por complaceros: ¡Que                       Dios te dé la gloria, Comendador!

(Mientras beben, se escuchan unos golpes que provienen de la puerta de la calle.)

DON JUAN: ¿Qué ha sido eso?

CIUTTI: Alguien llama a la puerta señor, iré a ver.

(Ciutti se asoma por la ventana, mientras la luna comienza a tomar un tono rojizo y el cielo a oscurecer.)

CIUTTI: No veo a nadie señor, ¿Quién anda ahí? Nadie responde.

CENTELAS: Algún gracioso.

DON JUAN: Pues cierra la ventana y trae más licor.

(De nuevo se escucha un golpe aún más fuerte, y empieza a llover.)

CIUTTI: Han llamado otra vez señor.

DON JUAN: Vuelve a mirar.

CIUTTI: (Con cara de haber visto al mismísimo diablo) No hay nadie, señor.

DON JUAN: ¡Pues como se trate de un bromista me encargaré de que esta sea su última broma! Y                         cierra la ventana, no vaya a ser que entre un asesino y te coja. (Con tono burlesco.)
                      Prosigamos pues con la cena.

(Tras cerrar la ventana, se comenzaron a escuchar risas y carcajadas que provenían de entre las sombras.)

CENTELLAS: No será una broma, ¿Verdad?

DON JUAN: ¡Juro por Dios, que no tengo nada que ver con esto!

(De pronto, una ráfaga de aire abrió la ventana y apagó los candelabros. La habitación se quedó a oscuras y un frío sepulcral invadió el corazón de los allí presentes.)

AVELLANEDA: (Pálido e inmóvil.) ¡Es el Comendador, que ha venido a vengarse!

DON JUAN: ¡Tonterías! Ciutti, enciende los candelabros, ¡Rápido!

CIUTTI: (Aterrado) Sí, señor.

ESCENA II (Parte inicial)


Tras encender la luz de los candelabros,  a Don Juan y a todos los allí presentes se les detiene el corazón y se les nublan los sentidos al observar como empieza a gotear sangre del techo y las paredes.


CENTELLAS: ¡Oh Dios mío!

DON JUAN: Teníais razón, ¡Es el Comendador que ha venido a por mí!

(Justo en ese momento, un murciélago entra en la habitación.)

AVELLANEDA: Creo que ya va siendo hora de que nos vayamos, no queremos que la cólera de Don                          Gonzalo caiga sobre nosotros también.

CIUTTI: ¡Lo siento señor, pero yo digo lo mismo!

(Justo en eso momento el murciélago se va transformando poco a poco en un hombre de cabello blanco y tez pálida, con dos largos y afilados colmillos.)

DON JUAN, CENTELLAS y AVELLANEDA: ¡Don Gonzalo!

DON GONZALO: Así es, he venido para hacerte pagar por todos tus pecados de una vez por todas.

(En ese momento, Centellas, Avellaneda y Ciutti se desploman y caen inconscientes al suelo.)

DON JUAN: ¡Ni tú ni nadie podrán acabar conmigo!

DON GONZALO: ¡No eres más que un necio, ciego de poder y mujeres! Ojalá en tu próxima vida,                                comprendas que no eres más que un simple mortal.

(Don Juan desenfunda su pistola y dispara al Comendador, sin efecto alguno.)

DON GONZALO: Ha llegado tu hora.

(Don Gonzalo toma el cuello de Don Juan y le succiona el alma, convirtiéndolo en un montón de polvo. Después, el Comendador desaparece como por arte de magia, mientras el resto de los presentes se despiertan.)

CENTELLAS: ¿Qué ha sucedido?

AVELLANEDA: Al parecer, el Comendador ha cumplido su venganza. Ha acabado con Don Juan.



                                                                                         Javier González Gómez   4ºB